Una pequeña historia de terror (basada en hecho reales)

 Siempre he notado una sensibilidad distinta a la que pueden llegar a tener otras personas. Voy a contaros cómo me di cuenta de que algo en mi era diferente y cómo todo lo demás comenzó a cobrar sentido. 

Una noche fui a dormir a casa de la que era mi mejor amiga por aquel entonces, una casa en la que nunca había percibido buenas vibraciones, pero lo achacaba a la toxicidad de esa familia más que a algo sobrenatural. No me gustaba estar ni un segundo a solas en ninguna de las habitaciones que tenía, hasta para ir al baño venía mi ex-mejor amiga conmigo. 

Yo tendría unos 16 años más o menos. Ya en la noche, ella dormía plácidamente y yo, con un colchón en el suelo y una sábana, me desperté de repente con mucho frío, no sabría decir que hora era, pero era por la madrugada y aún no había luz en la calle salvo la de las farolas. En cuanto me abrí los ojos sobresaltada miré hacia la puerta de la habitación que estaba cerrada y me quedé sin aire, sentí verdadero pánico. No vi nada, no había nadie, pero yo sentía como ahí había un hombre muy delgado, de pie, delante de mi y con el pelo largo. Juro que nunca antes había sentido esa sensación (más adelante volví a sentirla un par de veces más, en diferentes ocasiones). 

Como pude me tapé la cabeza con la sábana e intenté dormirme.

Ese mismo fin de semana, había quedado con mis amigos para salir por la noche y esta chica, iba a venir a mi casa a maquillarse para irnos juntas. Estaba planchando me el pelo hasta que sonó mi móvil, mi ex-mejor amiga me estaba llamando, pensé que era para preguntarme que se ponía de ropa o cómo se peinaba, pero no.

Cuando descolgué empecé a escuchar una respiración entrecortada, nerviosa y sollozante. "Tía..." me dijo y yo le respondí asustada al escucharla así.

- ¿Q-Qué te pasa? ¿Qué ha pasado? 

- Voy para tu casa ya, ahora te cuento - me respondió con la misma voz nerviosa, llorando. 

Llegó a mi casa casi una hora antes de lo que habíamos hablado, sólo se había duchado y vestido, venía con el pelo mojado, con la plancha del pelo en las manos y temblando de miedo.

Una vez en mi casa, cuando se hubo tranquilizado un poco, me contó lo que había pasado. Estaba sola en casa, se duchó, se puso la ropa y se hizo una foto en el espejo de su habitación para mandarme el conjunto que llevaba puesto, antes de hacerlo miró la foto por si no salía bien, y en ese momento, justo antes de salir corriendo de su casa... vio a un hombre muy delgado de pelo largo en esa foto, detrás de ella.

Comentarios